
Volver a las raíces, desplegar las alas y volar.

La terapia individual es un espacio íntimo, libre de juicio, cuyo sentido es brindar a la persona un lugar en el que poder despojarse de lo que le pesa y ya no le sirve, plantear sus dilemas, expresarse sin barreras y mirarse a si misma con amor.
Son muchas las razones que llevan a las personas a buscar un espacio terapéutico; una sensación de malestar que se prolonga en el tiempo, ya sea ansiedad, tristeza, angustia o un enfado crónico; dificultad para relacionarse, comunicarse y encontrar su lugar en la pareja, la familia, el grupo de amistades o el equipo de trabajo; adicciones o comportamientos que le dominan y no le dejan avanzar; rupturas o duelos que no acaban de ser elaborados; miedo a afrontar los cambios de una nueva etapa de vida, ó; la propia necesidad de conocerse y reencontrarse con una/o misma/a.
La terapia es un cuarto propio para encontrar el bienestar en el momento presente. Cada persona es única y es la protagonista de su historia y por tanto, la única responsable y capaz de cambiar el curso de su vida. A través de la creación de un vínculo seguro con la terapeuta, encontrará mapas y la fuerza necesaria para adentrarse en su propia historia, volver a las raíces y construir la confianza para desplegar las alas y volar.
Se trata de atreverse a entrar en contacto con el lenguaje de las emociones, los pensamientos y las sensaciones corporales para llevar a cabo los cambios necesarios para vivir más y mejor. Se trata de atreverse a mudar la piel y a cambiar la historia que nos contamos de nosotras y nosotros mismos.
